jueves, 14 de octubre de 2010

¿LA MATEM{ATICA EN NUESTRA VIDA?

Tradicionalmente se ha considerado que la matemática, como ciencia, surgió con el fin de hacer los cálculos en el comercio, para medir la Tierra y para predecir los acontecimientos astronómicos. Estas tres necesidades pueden ser relacionadas en cierta forma a la subdivisión amplia de la matemática en el estudio de la estructura, el espacio y el cambio.
Desde tiempos ancestrales hasta la Edad Media, las ráfagas de creatividad matemática fueron seguidas, con frecuencia, por siglos de estancamiento. Pero desde el renacimiento italiano, en el siglo XVI, los nuevos desarrollos matemáticos, interactuando con descubrimientos científicos contemporáneos, fueron creciendo exponencilmente hasta el día de hoy.
¿Son las matemáticas, por sí mismas, incomprensibles para el común de los mortales? ¿Algunas personas estarían mejor dotadas que otras para comprenderlas, como sugiere la teoría de las inteligencias múltiples? ¿Se puede hacer algo desde los métodos de enseñanza para hacerlas accesibles a los niños?

A esta última conclusión han llegado algunos maestros de escuelas primarias indígenas. Por un lado observan que ellos mismos, a veces, no entienden los ejercicios de los libros de texto, pues tratan sobre temas muy alejados a la realidad rural en la que se desarrollan; por otro, que si ya de por sí es dificil comunicar algo que no esta del todo claro, la labor resulta prácticamente imposible si el alumno está aburrido; finalmente, que la peor manera de intentar despertarle el interés es obligarlo a que aprenda de memoria, pues saben que la enseñanza mecánica, de cualquier cosa, conlleva dificultades para su cabal conocimiento y utilización en las cuestiones de la vida.
Para superar estas dificultades piensan que la clave está en que el aprendizaje sea un poco como los seres humanos fuimos haciendo e inventando las matemáticas a lo largo de la historia; es decir resolviendo situaciones problemáticas armados, para empezar, tan sólo con la curiosidad del raciocinio.
Su idea parte de que todos tenemos que resolver diariamente infinidad de problemas empleando el pensamiento matemático sin darnos cuenta: cómo gastar el dinero de la semana para que rinda lo necesario; cómo calcular el tiempo para llegar puntuales a un lugar; cómo repartirse los beneficios de un trabajo común; o cómo construir cualquier cosa que pueda estar en donde la queremos sin que quede chica o grande, frágil o pesada. Lo que éstas y otras situaciones tienen en común, es que las abordamos de la misma manera: reconociendo que estamos ante un problema de cálculo y elaborando un plan mental para resolverlo.